“Después de la existencia de Dios, el asunto árabe-israelí es el más complejo”

institutoHacer ciencia en Israel es como hacer moda en Italia o alta cocina en España. El siguiente protagonista es madrileño y ha tenido la suerte de trabajar, durante los últimos 18 meses, con una beca de doctorado, en el Weizmann Institute of Science de Israel. Pedro Lara tiene 27 años y ha formado parte de uno de los centros de investigación más importantes del mundo. Este joven científico, licenciado en Química por la Universidad Autónoma de Madrid, cuenta en exclusiva a Mirada21.es cómo se vive y trabaja en un país tocado por la guerra.

¿Cómo es vivir en Israel?
Israel tiene todo especial. Es una mezcla rara, en algunos aspectos te crees que estas en Occidente, y de hecho ellos presumen de que son el único país occidental metido en el infierno de Oriente Próximo, pero también están imbuidos por la cultura de la zona. El clima de conflicto que hay es algo a destacar y la diversidad cultural es espectacular. Tienes judíos azkenazies, yemenitas, iraquíes, religiosos, ateos, dentro de los religiosos tienes 50 grados distintos, tienes también sionistas y antisionistas… En un país tan pequeño puedes ir de Tel Aviv a Jerusalén y que cambie completamente todo. A mí me hablas de Israel y mi mente se va a Jerusalén. Para los snobseuropeos, Jerusalén es un escándalo, es una ciudad oscurantista, símbolo de todo lo que odian. Pero para la gente más abierta de miras, Jerusalén te toca, le tengas odio o aprecio es única.

¿Cuál era su día a día?
Yo vivía en Rejovot, una ciudad cercana a Tel Aviv. Durante la semana, que allí es de domingo a jueves, trabajaba en el laboratorio y los fines de semana aprovechaba para viajar. El centro en el que estaba es uno de los institutos más importantes de Israel y del mundo en investigación, acude muchísima gente de todas partes, indios, chinos, europeos, americanos… y tienes una interacción brutal de culturas, creencias, ideas políticas… Una vez me dijo un compañero israelí: “nosotros estamos juntos gracias a que nos empujan desde fuera”.

¿Qué papel desempeña la ciencia en Israel?
El Estado dedica mucho dinero a la ciencia, aunque la mayoría viene de donaciones privadas. La ciencia es muy importante, pero hay desigualdades notables, mientras en agricultura tienen avances como los cultivos transgénicos o en defensa tienen la llamada Onda de David para interceptar cohetes, en los sistemas de transporte o en la logística de las ciudades son un desastre. La ciencia en Israel se fomenta desde las universidades y los centros de investigación, que suelen estar rodeados de empresas científicas que llevan a la práctica los estudios que salen de sus laboratorios. Sin embargo, lo más destacable de la ciencia en Israel es que prima la excelencia y no la dedocracia como en España. Si eres bueno te quedas y si no a la calle. Debemos diferenciar la capacidad científica de la gente de España, que es muy alta, de la malversación de fondos públicos. El problema en España es el cómo se gasta el dinero y a quién se mantiene en puestos de importancia. En Israel es por resultados, cada poco tiempo, los jefes de grupo de trabajo pasan controles de otros comités científicos venidos de todo el mundo. En España, en cambio, lo que tienes son los amiguismos, las corrupciones, te contrato a ti porque eres mi amigo o porque me da pena que te quedes sin trabajo. Jefes que se gastan dinerales en proyectos que no van a ninguna parte y que pueden hacerlo porque el supervisor no es un científico sino el ministro de turno. Esto se cortaría evaluando a los jefes, si los jefes son buenos, ellos ya se rodearán de gente buena. En España, se ha creado la idea de que hacer ciencia es un derecho y hay muchísima gente que sobra porque no producen nada útil.

¿Se ha sentido seguro durante todo este tiempo?
Muy seguro, si hablamos de delincuencia común apenas hay, y en cuanto alcoheteo, quizá sea exceso de confianza en la tecnología, pero tampoco he sentido miedo. Las primeras veces que sonaba la alarma para avisar de que iba a caer un cohete era bastante inquietante, porque es la típica alarma de guerra, pero luego te acostumbras. Hay altavoces por toda la ciudad y suenan en las zonas cercanas a donde cae el cohete para no mantener a toda la población en alerta. En nuestro edificio desde que sonaba la alarma hasta que caía teníamos un minuto para protegernos, los que viven en zonas como Ashkelon, cerca de Gaza, apenas tienen 30 segundos. Cuando estás en casa o en el laboratorio bajas al sótano, y si no en la calle hay refugios abiertos. Oyes las explosiones y hay un poco de caos, pero la mayoría son interceptados. Alguna vez me pilló en el autobús y lo único que puedes hacer es bajarte y ver como interceptan el cohete. Hay gente que muere porque sube a las azoteas a grabarlo y le cae encima. Lo más desagradable es tener que levantarte a las dos de la mañana porque suena la alarma, luego te ríes porque coincides con todos tus vecinos en pijama, es una situación tan particular que te une. El único momento de inseguridad que he vivido es en los check point, por ejemplo en Hebrón mientras los palestinos se preparan para lanzar piedras a la Policía, o cuando un árabe arrolló con una excavadora a un autobús en Jerusalén el año pasado, ahí sí que me sentí inseguro.

¿Cuál es la idiosincrasia de los israelíes?
Los judíos son como un higo chumbo, al principio parecen rudos, pero luego son dulces y generosos. Cuando vas cogiendo confianza te tienen cariño, tengo un recuerdo buenísimo. Los israelíes en general son gente muy sincera, su filosofía es disfrutar de la vida, son familiares y fanáticos del deporte. En tiempo de guerra, sacan a relucir lo mejor de sí, se preocupan de cómo estás, si necesitas algo, te invitan a su casa que está más alejada de donde caen los cohetes…

¿Cómo son las comunicaciones en el país?

En Israel hay tren que llega a ciudades importantes y funciona bastante bien, los autobuses, en cambio, son bastante malos. Lo peor son los controles para entrar y salir de los territorios palestinos. Un israelí tiene ciertas restricciones para entrar en Palestina mientras que los extranjeron pueden viajar por practicamente todo el territorio, pero un palestino lo tiene más complicado. Hay muchas historias duras en los check point. A un hombre que transportaba leche en un camión le retuvieron no sé cuántas horas porque pensaban que llevaba algo raro, los miles de litros que llevaba se le estropearon. Si tienes un permiso de trabajo pasas, pero si quieres ver a tu familia es muy difícil. Los que controlan los check point suele ser gente que está haciendo el servicio militar y el más mayor puede tener 20 años y el menor 18, emocionalmente no están preparados para eso.

¿Pudo visitar los territorios palestinos? ¿Qué fue lo más impactante?
Tú llegas a Nablus (Cisjordania), por ejemplo, y ves fotos de que aquí mataron a este o aquí está este terrorista que es un héroe, eso impone. También te encuentras con los típicos cementerios de los mártires, con las fotos de los niños. Cuando visité la ciudad estuve en un lugar en el que los de Hamas ajusticiaban a los disidentes. Aquello estaba lleno de sangre, al sospechoso de colaborar con Israel se le hacía un juicio sumario y allí mismo le pegaban un tiro. Era un lugar en el que te daban escalofríos y se te helaba la sangre. En cuanto a Gaza, es más peligroso y por no tener no tienen casi ni agua corriente, en parte por culpa de Israel. Una amiga ingeniera que trabaja en cosas de aguas me contaba que construyeron una tubería después de uno de los tratados y dejaron sin construir los últimos 100 metros. Si a la gente le falta un bien tan básico como el agua es más fácil soliviantarla. En Gaza, el problema es que gobierna Hamas, un grupo terrorista que ni a sus propios súbditos les gusta. Esa gente ganó porque decían que iban a dar dinero a los pobres en respuesta a la corrupción que hubo, con Arafat, y hay, con Abu Mazen, en Cisjordania. Allí ves a gente muy humilde y luego palacios enormes de los jefes. Se supone que estos dirigentes eran pobres y que querían ayudar a su pueblo, pero el dinero que llega de cooperación se lo gastan en sus mansiones, en armas, o en vete tú a saber qué.

¿Cuál es la situación de los cristianos que viven en la zona?
Los cristianos se dividen en árabes, que pueden ser israelíes o palestinos y que son la mayoría, y los judíos. Los cristianos en general son el estrato social más bajo, no tanto por el dinero, sino por la falta de apoyos. El Gobierno israelí se los intenta ganar y la última maniobra fue llamarles “arameos” en la tarjeta de identidad, algo que no gustó. Sin embargo, los que peor viven son los palestinos cristianos. No tienen las ventajas de ser israelíes y están bajo el poder musulmán. Por último, están los cristianos judíos, son muy poquitos y hay de dos tipos, los católicos y los mesiánicos. Los judíos católicos pertenecen a un vicariato especial aprobado por el Papa y los mesiánicos no creen en la Iglesia y se consideran como los primeros cristianos.

¿En Israel se respetan las tradiciones?
Hay mucha gente atea que sigue los ritos desde un punto de vista cultural porque les mantiene unidos al resto del pueblo. Se colocan las filactelias, encienden la menorá, se circuncidan… las fiestas en general las celebra todo el mundo, incluso los que no son religiosos. Allí las tradiciones, al revés de lo que ocurre en Europa, están muy protegidas desde el Gobierno. Por ejemplo, Tel Aviv es una ciudad laica, pero una cosa es lo que piensan y digan allí sobre la religión, y otra que se publiquen ofensas. La tradición está mucho más protegida allí que aquí, no he visto nunca ninguna burla hacia ella. Decir blasfemias de forma pública, tipo Javier Krahe cuando cocinó un Cristo, nunca lo he visto.

¿Quiénes son los judíos ortodoxos?
La mayoría de los judíos ortodoxos no trabajan y viven estudiando la Torá, el Gobierno les paga por ello. Esto viene de un deseo del padre de la patria, Ben Gurión, que dijo que eran necesarios para mantener la identidad de la nación. Ellos entienden que son los únicos judíos de verdad y hay gente que no les tiene especial estima ya que viven a costa de sus impuestos y no hacen el servicio militar. El principal problema para el Estado es su alta tasa de natalidad, sus familias tienen una media de siete hijos y se espera que en los próximos 50 años lleguen a ser un tercio de la población. Hace unos meses intentaron aprobar una ley para que hicieran el servicio militar y montaron una batalla campal en Jerusalén. Dentro de los ortodoxos hay que señalar que están los llamados colonos, muy activos en política y nacionalistas, y los antisionistas, que consideran que la creación del Estado es una aberración, ya que solo el Mesías puede instaurarlo. Estos segundos han sido amigos de personajes tan odiados para Israel como el expresidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, o Yaser Arafat.

¿Cómo funciona el servicio militar en Israel?
El servicio militar para los hombres dura tres años y para las chicas dos. Están exentos de ir los ortodoxos, los árabe israelíes y los cristianos, aunque alguno ha ido voluntariamente. Los drusos, por ejemplo, que son una minoría religiosa del norte del país que mezcla el Islam con religiones antiguas, son muy sionistas y forman una unidad propia en el Ejército. Al acabar el bachillerato, con 18 años, te hacen un examen físico y un test de actitudes, dependiendo de eso te mandan a un sitio o a otro. Mucha gente quiere hacerlo porque lo considera necesario para ayudar a su país, aunque no les gusten muchas cosas. Creen que les están robando años de vida, y que un chaval de 18 años nunca está preparado para matar. Sin embargo, también creen que tiene cosas positivas, te hace madurar, valorar la vida y es donde se crean las amistades más fuertes. La mayoría de la juventud son reservistas, la defensa de Israel se basa en que todo el país es un Ejército y que cuando hay una guerra todos pueden luchar. En la última ofensiva, llamaron a 120.000 reservistas y veías cómo tu colega de laboratorio ya no estaba, se había ido a luchar. Un vecino se iba a casar y justo le llamaron para la guerra, tuvo que volver para casarse durante un fin de semana. La gente ve a sus amigos luchar y quieren echar una mano, nos les gusta sentirse inútiles y egoístas.

¿Qué piensan los israelíes del resto del mundo?
Los israelíes saben que están solos, y actúan como tal, no tienen miramientos. Después de los ataques de París se ríen de nosotros porque dicen que ahora es cuando vamos a pedirles ayuda y queremos medidas preventivas. Para ellos la única solución es prevenir para poder sobrevivir, lo que diga la ONU les da igual. El apoyo de Estados Unidos ha sido siempre muy importante, un país de nueve millones de habitantes que gaste el 50% de los ingresos en armas, y sin recursos naturales, es insostenible. Y a Europa, en general, también nos interesa tenerlos ahí. Muchos dicen que los europeos somos unos hipócritas porque nos centramos en ellos mientras en Ucrania están ocurriendo barbaridades. No entienden por qué los británicos les llaman sanguinarios cuando tienen un historial de sangre de las colonias que supera al de cualquier imperio.

¿Tiene solución el conflicto?
Después de un año y medio allí no tengo ni idea. Uno de los mayores problemas es que hay gente que cree que tiene la solución e intenta imponerla. Hay tantas variables en este conflicto, cuestiones nacionalistas, religiosas, étnicas, intereses geoestratégicos, financieros… a veces te da la sensación de que a los dos les interesa estar en guerra por mucho que hablen de paz. La mejor solución es que se mantenga como están, dentro de lo que cabe. Después del problema de la existencia de Dios, el asunto árabe-israelí es lo más complejo que hay.

(Leer original aquí) #Mirada21

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s