Metafóricamente grande

imgres-1Recuerdo aquellos días de verano cuando nos conocimos. No hubo presentación oficial, ni apretón de manos. Habría sido demasiado formal para nosotros. El encuentro fue sencillo y claro. Él escribió una columna en el periódico y yo procuré leerla. Todo fue eso. Un tropiezo anárquico, como nos gustaba a ambos, y digo tropiezo, porque las geniales frases de aquel espeleólogo de las miserias humanas no eran otra cosa que golpes mudos de realidad con el discreto estilete de un diseccionador. Hace una semana nos dejaba el periodista y escritor gallego José Luis Alvite. El más grande creador de metáforas que se haya podido leer en un periódico. Puede que este homenaje llegue tarde, pero uno no sabe lo que ha perdido hasta que descubre que para poder dormir tiene que llamar a Movistar para que le den las buenas noches. Puede que este homenaje sea poco para la grandeza del personaje, pero el lector tiene que saber que este blog por entero es un homenaje a esta grandísima figura. No les molesto más, les dejo algunos de los versos que el maestro me dejó en herencia:

“Puse el coche en el arcén porque escuchando esa canción temí chocarme con el cielo. Habría renegado de la libertad si la libertad fuera obligatoria. Hasta cuando carraspeaba se le podía sacar algo interesante. De niño iba los domingos a echarle migas de pan a los difuntos del cementerio por si se les abría el apetito al resucitar. A veces la televisión es algo que encendemos para quedarnos a oscuras. Siempre he sido pesimista, si fuese científico solo se me ocurriría clonar la muerte. Qué caro resulta que alguien te ame desinteresadamente. En la vida de muchas mujeres tú solo eres el hombre al que recuerdan haber olvidado. Cuando alguien te confía un secreto es porque sabe que solo se lo revelarás a quienes también sepan guardarlo. Esos turistas que prueban todo lo que es típico de cada lugar que visitan, ¿probarían también la silla eléctrica en Texas? El matrimonio es algo que sale bien si te casas la primera vez con tu tercera mujer.

Me gustaban aquellos tugurios llenos de humo en los que entraba un tipo sin vicios y preguntaba: ¿les importe que no fume? En en el patio de la cárcel la temperatura era de 36 grados y un día. El inglés es ese idioma que muchos hablamos muy mal para que al pedir café tengamos alguna posibilidad de que nos pongan una cerveza. A la gente corriente le suena tu cara, a los etarras les suena tu nuca. A veces tengo la sensación de que algunos periodistas de ahora son más jóvenes que las noticias que redactan. Lo malo de hacerme mayor es que me doy cuenta de que hace años, a la misma hora, era siempre más temprano. En la mujer que te ama es preocupante que desaparezca un reproche, igual que en un coche viejo es inquietante que falte un ruido. Lo mejor de mi curriculum era la grapa. La sinceridad consiste en contar siempre la misma mentira. El amor consiste en encontrar una boca en la que bostezar a gusto. La esperanza de vida en el pueblo que nací era tan baja que mi padre en lugar de una partida de nacimiento me escribió un epitafio”.

Hasta siempre maestro!

Juan Cadarso

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