Jalisco, tierra de cristeros

criscruz-php¡Viva Cristo Rey!, se puede leer en uno de los altares laterales de la catedral de Guadalajara. En la parte superior, un osario cobija los restos de cientos de mártires mexicanos asesinados a causa de su fe entre 1926 y 1929. Escribo estas líneas desde la capital del estado de Jalisco, donde hace casi 90 años tuvo lugar el levantamiento de los cristeros. Uno de los episodios más heróicos de la historia reciente de México y que sirvió para paralizar las anticlericales medidas impuestas por el presidente Plutarco Elías Calles.

Durante tres años, la Iglesia Católica mexicana fue objeto de todo tipo de vejaciones, llegando a la tortura y el asesinato de muchos de sus miembros. Con arreglo a la llamada Ley Calles  de 1926, las comunidades religiosas quedaban prohibidas en todo el país, se limitaban las liturgias únicamente a los templos, se vetaba el uso de hábitos fuera de los recintos religiosos, el clero extranjero debía retornar a sus países y en algunos estados se establecían leyes que obligaban a que los ministros de culto fueran personas casadas.

Los Altos de Jalisco, al noreste del estado, es una región que se caracteriza por la producción de tequila. Sin embargo, a principios del siglo XX, un episodio maracaría su devenir; un grupo de católicos, cansados de la persecución a la que se veían sometidos, decidió organizarse para proteger la libertad religiosa que estaba siendo cercenada. Los alzamientos comenzaron en Jalisco, Zacatecas, Guanajuato y Michoacán, luego se sumó casi la totalidad del centro del país. Hacia 1927, las fuerzas cristeras rondaban los 12.000 efectivos y dos años después, en 1929, habían alcanzado los 20.000.

DSC_0769[1]La película Cristiada (2012), protagonizada por el actor Andy García y dirigida por Dean Wrigth, es posiblemente la que mejor refleje lo que ocurrió en el México de los años 20. “Las protestas al principio fueron pacíficas. Intentaron varias cosas: la desobediencia civil, los boicots, manifestaciones… Las tropas federales mataron a cien personas en una misa porque era ilegal, a partir de ahí, era difícil contener la violencia”, comentó el director de la obra en una entrevista. Con más de 90.000 combatientes muertos, la guerra produjo una profunda división entre los cristeros y gran parte de las autoridades católicas, que no apoyaban la lucha armada.

La cristiada pronto se convirtió en una carnicería en la que la defensa, a través de la fuerza, se alternó con algunos de los testimonios de fe más impresionantes de la historia de la Iglesia. En la película de Wright una escena resume a la perfección este segundo hecho. El padrino del niño beatificado por Benedicto XVI en 2005, José Sánchez del Río, suplicaba al pequeño antes de que este fuera torturado: Te voy a llevar a casa José, solo di las palabras: ¡Muerte a Cristo Rey. Viva el Gobierno Federal!, a lo que contesta: No puedo padrino, ¡Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe! La muerte de José es solo un ejemplo de los cientos de personas que fueron martirizadas por sus creencias.

El conflicto de las autoridades mexicanas con la Iglesia no se detuvo en 1929. El ex presidente Calles, en su oficiosa condición de jefe de la Revolución, pronunció el 21 de julio de 1934 el llamado Grito de Guadalajara. La Revolución, triunfante en lo militar, se trasladó al ámbito de la conciencia, y de manera más específica, al de la educación de los niños. El Grito marcó el inicio de una serie de reformas educativas que culminaron con el proyecto de la llamada educación socialista. Desde Roma, el Papa Pío XI, condenó en su encíclica Acerba Animi (1932) lo que pronto se convertiría en la segunda guerra cristera.

jalisco-ahorcados

Cristeros cuelgan de los postes de telégrafos en Jalisco

La historia de los cristeros puede que quede un poco lejos, si se tiene en cuenta que tuvo lugar hace casi un siglo. Sin embargo, los ecos de gente inocente que es martirizada a causa de su fe resultan de la más rabiosa actualidad. Los telediarios del mundo entero abren cada día sus informativos con hombres crucificados, mujeres degolladas y niños a los que se deja desangrar hasta morir. Podríamos decir, por tanto, que el genocidio sufrido por los cristianos en México a principios del siglo XX se vuelve a repetir. Hoy más que nunca Jalisco hace frontera con Siria e Irak, y la palabra cristero se ha convertido en la mejor traducción de nasarah (nazareno).

Por no hablar de la segunda guerra cristera, la de la persecución a través de la conciencia. Mientras en Estados Unidos el Obamacare intentaba que las instituciones católicas de carácter social financiaran a sus empleados seguros médicos que cubriesen abortos o anticonceptivos. En España, la batalla se libraba en la vida pública y en la educación. Hoy la religión ha quedado relegada a un segundo plano y alcaldes, como los de Xilxes (Castellón) o Barcelona, comienzan a prohibir actos religiosos en los espacios públicos. Señores, “la libertad no es solo para los escritores. La libertad es nuestros hogares, nuestros hijos, nuestra fe” (Enrique Gorostieta Velarde, general del ejército cristero).

Julio 2015 – Guadalajara (México)

Anuncios

2 pensamientos en “Jalisco, tierra de cristeros

  1. Guadalajara en un llano… | Juan Cadarso (Press)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s